Región Centro

Santa Fe: Cifras que inquietan

Sección
Integración
Fecha
31 de julio de 2017

José E. Bordón *

La situación de las economías regionales en la Argentina tiene en nuestra provincia varios antecedentes. Hay razones varias que justifican lo que viene sucediendo en los últimos cuatro años. Más allá de las cuestiones climáticas que han alcanzado notable incidencia desde fines de 2015 a la fecha, hay un componente económico que parece haber disparado la intranquilidad empresaria y la angustia de los trabajadores. Es la importación. Santa Fe tiene nichos productivos algunas veces no valorados convenientemente. Ahora que la crisis los afecta, aparecen ante la opinión pública con cifras que inquietan.

Es el caso de la industria del mueble para oficina y dormitorios. Cerca de Santa Fe se advierten algunos problemas. Pero el centro de atención fue puesto en Cañada de Gómez. En esa ciudad, cabecera del departamento Iriondo, 200 km al sur de esta capital, la amenaza se cierne sobre 3 mil puestos de trabajo, de las 120 fábricas dedicadas a ese rubro, a las que se suman otras 25 Pymes que atienden servicios colaterales. El ingreso de muebles provenientes de Brasil y China (por razones de costos) parece haberse acentuado.

Según el seguimiento de importación que realiza la Secretaría de Producción de Cañada de Gómez, en 2016 se importaron muebles por U$S 15.159.272. Ello significa un 53% más que en 2015, cuando se importó por U$S 9.875.070. Los datos correspondientes a 2017 van en la misma dirección, ya que entre enero y junio ingresaron muebles terminados por U$S 6.844.825. Estas cifras complican porque además hay que agregarle la caída del consumo interno. Según fuentes oficiales, las ventas de las fábricas de Cañada de Gómez bajaron un 30% en 2016 con respecto a 2015. El balance del año actual será desastroso, admiten los empresarios, conscientes de que, para no desprenderse de personal altamente capacitado para las tareas que exige la calidad del producto, desde hace un par de años, vienen sacrificando utilidades.

Un caso parecido es el de la industria del calzado. El centro de la atención es la localidad de Acebal, departamento Rosario, donde un 50 por ciento de su población activa, unas 350 familias de los 6 mil habitantes que la integran, dependen de esa fuente de trabajo. Hace 80 años que en Acebal se producen zapatos pero han bajado las ventas ya que no hay consumo. La localidad tiene 35 fábricas de calzado y 40 talleres afines. De acuerdo con los últimos datos del Observatorio de Importaciones de Santa Fe, el calzado proveniente del exterior trepó en la provincia, en los últimos dos años, un 86 por ciento (entre mayo de 2015 y mayo de 2017), y en ese lapso se elevó de 6.854.032 pares fabricados en otros países a 12.771.032.

Desde el gobierno, el ministro de Producción, Luis Contigiani, admitió que este panorama “atenta y perjudica” a uno “de los polos productivos de calzado más importantes del país”, con más de 140 fábricas en toda la provincia y más de 2.500 empleados. En este contexto, cuatro plantas cerraron en los primeros meses del año, dos ubicadas en Rosario (La Huella y Jandy), una en la localidad de Zavalla (Primeros Pasos) y otra en Acebal (Pirri). “En 20 años que llevo haciendo zapatos, nunca viví algo así. No nos dan los costos, no podemos pagar ni las cuentas y las ventas siguen cayendo”, lamentó Nicolás Pelatti, uno de los 30 fabricantes del lugar.

A estos inconvenientes, se le podrían sumar algunos casos también incomprensibles. Por ejemplo, la creciente importación de leche y manteca; de flores; de artículos de plástico, y una larga lista que parece extenderse mes a mes.

* El Litoral de santa Fe

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