Región Centro

Santa Fe: Biodiésel, desarrollo estratégico para la provincia

Sección
Integración
Fecha
4 de octubre de 2017

Grandinetti * Pignanelli **

En nuestro país, la producción de biodiésel puro (se produce a través de la transformación industrial del aceite crudo de soja y se destina a las compañías petroleras que efectúan la mezcla con gasoil), presenta un carácter estratégico al permitir diversificar la matriz energética a partir de fuentes renovables, contribuyendo a la mitigación de gases efecto invernadero causantes del cambio climático global, como así también por el agregado de valor que genera sobre las materias primas producidas localmente por la sustitución de importaciones de combustibles -con el consiguiente ahorro de divisas- y la generación de empleos genuinos en la región.

La promoción de los biocombustibles se ha considerado en nuestro país como una de las alternativas más importantes para fomentar el desarrollo industrial, al potenciar la transformación de commodities agrícolas. Se han implementado políticas públicas tendientes a la promoción de la industria del biodiésel puro desde el año 2001, pero fue a partir de la sanción de la ley 26.093, hace una década, cuando los biocombustibles lograron un desarrollo sostenido.

Solamente el porcentaje correspondiente a combustibles provenientes de hidrocarburos fósiles -en los casos de biodiésel combustible con mezcla de biodiesel puro- resultaba gravable.

El sistema legal argentino no ha gravado hasta el presente con impuestos específicos la comercialización de este producto, habiendo además concedido dos períodos de liberación impositiva en los que se dispuso la prohibición de cualquier imposición sobre el biodiesel puro, es decir, la legislación impositiva argentina mantuvo siempre la no gravabilidad del biodiesel puro en el impuesto sobre los combustibles líquidos y el gas natural desde el año 2001 y hasta el presente, prohibiendo expresamente su imposición específica bajo un régimen de liberación fiscal y manteniendo en todo momento su carácter de producto no alcanzado, mediante la prórroga por decreto de esta exención.

El fuerte crecimiento de la producción observado desde el año 2007, en conjunto con el desarrollo de la industria argentina de biodiesel puro, marcaron las condiciones por las cuales se definió avanzar en el incremento del contenido mínimo obligatorio de dicho combustible en el gasoil mineral que se comercializa en el mercado interno, el que actualmente se ubica en un diez por ciento.

Entendemos que esta exención impositiva debe ser contemplada por ley y el corte del biodiesel se debería aumentar a un mínimo del 20 por ciento. La idea es que haya un plan con metas de corto y mediano plazo que permitan utilizar la capacidad ociosa (que originalmente se había pensado para cubrir mercados de exportación luego cerrados) y atraigan inversiones en ese sector.

Recordemos que en agosto de este año Estados Unidos decidió aplicar fuertes aranceles de un 57 por ciento promedio contra el biodiésel argentino.

El gobierno anunció que la Argentina volverá a exportar biodiésel a Europa, luego que la Unión Europea aprobara la readecuación de aranceles conforme al fallo de la Organización Mundial del Comercio, que determinó la inconsistencia de los derechos antidumping definitivos impuestos a las importaciones desde nuestro país.

En Brasil, es difícil despegar la industria del etanol de la del azúcar ya que es parte de una matriz agroindustrial que nace en el cultivo de la caña. Se estima que todo el complejo representa el 2 por ciento del PBI de Brasil, pero el etanol le agregó la pata energética al punto que el 15,7 por ciento de la oferta primaria de energía proviene de la caña de azúcar.

Esto hace que Brasil tenga cubierta su matriz energética con un 43,5 por ciento de energías renovables, y triplique el promedio mundial de uso de energías renovables (13,2 por ciento). Más aún, el 72 por ciento de la flota de vehículos ligeros funciona con motores flex o totalmente con etanol.

En Argentina debemos analizar el subsidio al transporte de pasajeros en las grandes ciudades a través del gasoil. Y de la progresiva incorporación de los cortes de biodiésel, que nos permitan mantener una demanda interna constante, con el positivo impacto en la industria y el trabajo del sector. Además de un desarrollo de combustible menos nocivos para el medio ambiente, mientras vamos cambiando la matriz de la propulsion de los sistema de transportes urbanos.

Concluyendo nuestro análisis, en nuestro país y región, están dadas las condiciones para ampliar y mejorar la matriz energética de los biocombustibles, los cuales, junto con las energías renovables (eólica y solar), ayudarán a la mejora de nuestro medioambiente, aportando crecimiento, progreso a nuestra región.

*Alejandro Grandinetti (Diputado Nacional)- **Julieta Pignanelli (Abogada)

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