Región Centro

Córdoba: Crece el consumo de verduras hidropónicas

Sección
Economía
Fecha de publicación
4 de diciembre de 2017

El INTA premió a la firma Midory por su producción innovadora. Crecimiento de una actividad considerada la alimentación del futuro.

El año 2003 fue un año bisagra en la vida de Sergio Guillaumet. Sin trabajo y con ganas de cambiar de rumbo en su profesión de administrador de empresas, decidió que era el momento de emprender algo propio y apostó a las hortalizas. A pesar de no haber tenido nunca contacto con la agricultura, armó en el patio de la casa de su madre una pequeña huerta para la producción de verduras hidropónicas y mal no le fue. A los cuatro meses, debió mudarse a un espacio mayor y fundó la firma Midory que hoy ocupa un gigantesco invernadero de 13 mil metros cuadrados al sudeste de la ciudad de Córdoba y reparte 20 mil plantas semanales en todo el país. El pasado mes de noviembre, la fundación ArgenINTA, que premia lo mejor de la producción agroalimentaria, galardonó a la empresa por la calidad de las verduras y su modo sustentable de producción.

Guillaumet explicó que debió aprender de cero el proceso de producción de hidroponias. “Mi único contacto con plantas era cortar pasto en los meses de verano para pagar algún viaje de estudio”, bromea el productor. “Cuando empecé, la verdad es que mucha gente se me rió por el emprendimiento que estaba encarando y hoy muchos buscan ingresar en el mismo negocio.

Tuvimos la constancia y la perseverancia de desarrollar el mercado. La hoja no tenía valor y hoy lo va adquiriendo. Cambiamos el concepto, no vendemos un comoditty. Vendemos verdura de calidad, empaquetada, la tratamos como si fuera una flor y la gente se empezó a acostumbrar y hoy se consume cada vez más”, explica. “Es un producto distinguido, con normas y procedimientos para cuidar la inocuidad del producto para que esté libre de bacterias y herbicidas. La gran ventaja de este tipo de cultivos es que la planta nunca toca la tierra y no necesitamos matar yuyos alrededor con glifosato, por ejemplo, por lo cual la planta no se expone a agroquímicos. Incluso hace un año aumentamos el uso de cuestiones biológicas para tratar plagas”, agregó.

“El cordobés recibe muy bien el producto cada vez se consume más y tenemos una gran demanda por parte de los restaurantes premium. Hace unos años, conseguimos la licencia para producir lechuga Saranova, que tiene hojas más chicas y livianas denominadas baby. Además, producimos rúcula, espinaca, albahaca, achicoria y ciboulette, todas con una gran salida”, completó el productor, quien adelantó que el próximo paso es buscar una terraza grande en pleno centro cordobés para poder producir hortalizas y desarrollar el concepto de agricultura urbana.

Fuente: Perfil

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