Región Centro

Números rojos para almacenes y comercios en Córdoba

El comercio minorista es un termómetro sensible de la situación actual. Los comportamientos de empresarios y consumidores, no son ajenos a la mala performance de la economía.

Sección
Economía
Fecha de publicación
8 de octubre de 2018

La pobreza -y por ello se entiende a los hogares que no tienen el ingreso suficiente para satisfacer la totalidad de las necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales- aumentó durante este año, según datos oficiales, la cantidad de personas pobres alcanzó una tasa de 27,3% durante el primer semestre del 2018, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares de Indec; tasa que tenderá a profundizarse de la mano de la recesión en lo que resta del año y el primer trimestre del 2019.

Los relevamientos oficiales dados a conocer hace menos de un mes muestran que durante la recesión del primer año de la gestión Cambiemos la pobreza se mantuvo elevada, le siguió una tibia recuperación económica en el segundo semestre del año 2017 con una consecuente baja de las personas bajo la línea de pobreza, para luego aumentar durante este año. La devaluación del peso, la caída de la actividad industrial (intensiva en mano de obra), el aumento sostenido de los precios, las paritarias desactualizadas y la consecuente pérdida de poder adquisitivo de los salarios, son algunas de las variables que contribuyen al incremento de hogares y personas pobres.

El desempeño de estos indicadores repercute en la actividad comercial, puesto que existe una relación inversamente proporcional entre pobreza y la demanda de bienes y servicios. En efecto, un incremento en la cantidad de pobres tiene su correlato en la disminución del consumo, repercutiendo en el mercado interno. Teniendo en cuenta que el consumo representa más del 70% del PBI (medido de acuerdo a demanda global), una retracción del mismo repercute en el desarrollo de toda la economía.

El corrimiento hacia las marcas más económicas con menos presencia mediática que las ya instaladas es un fenómeno que viene observándose desde hace unos tres años, según profundizó Vanesa Ruiz.

El sector comercial que acumula nueve meses consecutivos con números en rojo, según un relevamiento sobre 2.000 comercios pymes de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Las ventas minoristas cayeron 9,2% en septiembre, en comparación con igual mes del año pasado. Casi el ochenta por ciento de los negocios consultados declaró bajas anuales en sus ventas. Todos los rubros presentan números negativos tanto en el acumulado anual como en los cómputos del mes de septiembre según el informe de CAME.

Referentes de la Cámara de Pequeñas y Medianas Empresas de Formosa sostienen que en esa provincia el deterioro del consumo se percibe “cada vez más”, puesto que “las ventas se dan en los primeros siete días posteriores al cobro del sueldo y se extienden por cinco días más con el uso de tarjeta. El resto del mes muchos comercios cierran la jornada sin movimiento de caja”.

De acuerdo al relevamiento señalado, se percibe un pronunciamiento en la pendiente negativa en el comercio minorista que sigue el ritmo del desplome del peso tras la corrida cambiaria. En agosto la actividad se depreció unos once puntos en comparación al mes de julio, en este contexto hay que leer la merma de septiembre. El deterioro del consumo se hizo notar en electrodomésticos, librería, juguetería, ferreterías, muebles, textiles y, también, en alimentos. Es decir, pese a la inelasticidad de la demanda de comestibles, por ser bienes de primera necesidad, su consumo igualmente se percibe a la baja.

El comercio minorista en Córdoba

Para conocer cómo repercute la crisis económica en el rubro alimentos en Córdoba, desde La Nueva Mañana dialogamos con Vanesa Ruiz, Gerente Comercial del Centro de Almaceneros, Autoservicios y Comerciantes Minoristas de Córdoba y con Víctor Palpacelli, vicepresidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Córdoba (Casac).

Respecto al precio de la canasta básica, estiman que se perciben aumentos constantes a partir de la devaluación de fines de abril que repercuten con intensidad. Los aumentos de los alimentos superarán la inflación proyectada desde el Gobierno que consideran serán de 42% anual. Desde el Centro de Almaceneros advierten que “en el mes de septiembre estimamos un aumento en alimentos del 7%, que si tenemos en cuenta el acumulado anual de los nueve meses relevados el aumento de la canasta básica es de 38,5%”.

Por su parte, Víctor Palpacelli aclaró que los aumentos acumulados de la canasta básica hacia fines de agosto mostraba un aumento de 36,7%, “es decir, si agregamos el mes de septiembre, sobre el que se están cerrando los últimos números, estaríamos muy cercanos a superar el 40%”, en nueve meses. Desde el Centro de Almaceneros miden mensualmente 50 alimentos de canasta básica alimentaria y perciben incrementos en los precios cuando hay aumentos en la cotización del dólar, cuando “no todos los alimentos son commodities”.

Así, advierten que el precio de muchos alimentos se conforma por una cuota de especulación y por aumentos injustificados. Desde Almaceneros, Ruiz sostiene que “el aumento en los combustibles (que en octubre fue de 10%) no necesariamente se tiene que trasladar en ese porcentaje a los listados ya que las naftas son uno de los costos y repercuten en menor proporción. Pero lamentablemente el empresariado mueve automáticamente cuál planilla de excel y traslada la totalidad del aumento, impactando de sobremanera en alimentos. Ese traslado no debería reflejarse de esa forma”.

El titular de la cadena Almacor, Víctor Palpacelli, reconoció que la rentabilidad promedio del sector está en una pendiente descendiente al estar en “apenas 1.5%”. Y aclara que, en este contexto de inestabilidad con merma en el consumo, se mantendrá baja “siempre y cuando hagamos muy bien las cosas o sea que si nos descuidamos pasamos a trabajar en pérdida, como es de público conocimiento”. La decaída de las principales variables económicas conforma un panorama desalentador para el sector supermercadista “puesto que la fuerte presión impositiva y la estanflación auspician un escenario pesimista. La inflación más la retracción nos desalienta, totalmente”.

Al consultarlos por las conductas de los consumidores en este contexto de crisis, ambos dirigentes del comercio minorista indicaron que el consumidor del sector toma distintas estrategias para intentar llegar a fin de mes que no se perciben en otros contextos económicos. “El consumidor realiza una compra más pensada, buscando ofertas y reemplazando en algunos casos por segundas marcas y las tarjetas siguen ganando terreno como medio de pago”, advierte el vicepresidente de la cámara que nuclea supermercados y autoservicios de Córdoba. “Desde hace un tiempo que aparece el auge de las segundas y terceras marcas, lo cual no implica que sean segundas y terceras calidades”, señaló la Gerente Comercial de los almaceneros.

9,2% Cayeron las ventas minoristas en septiembre, en comparación con igual mes del año pasado. según un relevamiento sobre 2.000 comercios pymes de la CAME.

7% Aumentaron los alimentos en el mes de septiembre.

40% Suman los aumentos acumulados de la canasta básica incluyendo septiembre de 2018.

El corrimiento hacia las marcas más económicas con menos presencia mediática que las ya instaladas es un fenómeno que viene observándose desde hace unos tres años, según profundizó Vanesa Ruiz. Lo cual significó la oportunidad para que muchas pymes de la industria alimentaria adquieran mayor difusión y circulación en las góndolas del comercio minorista. Esto sucede mucho en el área de lácteos o el sector molinero. “Cuando el consumidor prueba y advierte que el producto es más económico que los de las marcas más conocidas y, a su vez, la calidad está a la altura, comienza a fidelizar. Hemos trabajado con muchas empresas alimentarias pyme que se han ido posicionando por su precio y calidad”.

Sin embargo, frente a las nuevas conductas de los consumidores y la crisis económica algunas empresas reconocidas se aprovechan presentando productos de baja calidad. Hay marcas ya instaladas que aprovechan su inserción y reconocimiento para comercializar productos baratos en base a su bajo costo de elaboración. En el sector lácteo aparecen “alimentos a base de leche, queso o yogurt, que no son estrictamente ni leche, ni yogurt o queso. En donde muchas veces el consumidor los adquiere sin saber que está comprando otra cosa ya que, además, se presentan en la misma góndola que los productos originales, inclusive, hasta con una presentación muy parecida a la del producto original de la primera marca”, avisa Ruiz.

Retracción del consumo

- La Nueva Mañana: ¿Cómo responden las unidades comerciales que ustedes representan al estado de situación en el cual se encuentra la economía?

- Vanesa Ruiz: Es muy difícil de medir la cantidad de unidades comerciales que cierran. Ya que muchas cierran, pero también abren otras. La dinámica del sector dificulta su cuantificación y actualización. La característica que sí podemos divisar es la migración de locales comerciales grandes y caros a otros más pequeños. La migración de las grandes avenidas a zonas aledañas más económicas.

De todos modos, los cierres de persiana y despidos son una realidad. Cuando un comercio cierra se pierden 2,5 empleos. Hoy lo que más golpea es el tema de los alquileres, pero por sobre todo el servicio eléctrico, el gas, la presión impositiva en general, esto en un contexto de caída de ventas que no permiten amortiguar el incremento constante de gastos fijos.

En un contexto de retracción de consumo es difícil oxigenar el negocio. Tuvimos 36 meses de números en rojo, tímidamente no alcanzamos a tener ni una mínima recuperación, para volver a caer desde junio en adelante nuevamente en la espiral de números en rojo. Cuando se entra en estos números, es muy difícil de revertir.

- LNM: Analizando toda la cadena del comercio minorista de alimentos, desde la producción, pasando por las cadenas de distribución y abastecimientos, hasta llegar a la unidad comercial de barrio ¿cuál es el sector que más remarca en este contexto?

27,3% Alcanzó la tasa de a de personas pobres durante el primer semestre del 2018, de acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares de Indec.

1,5% Es el índice de rentabilidad promedio del sector. Según Palpacelli, está en una pendiente descendiente y aclara que, en este contexto de inestabilidad con merma en el consumo, se mantendrá baja.

- VR: Nuestro departamento de estadísticas ha hecho estudios de márgenes de rentabilidad y hemos observado en lo que es cadenas de supermercados e hipermercados nacionales e internacionales, asentados en Córdoba, unos márgenes de rentabilidad excesivos, estamos hablando de remarcaciones importantes.

Los almacenes o pequeños comercios minoristas son tomadores de precio, se abastecen de núcleos centrales. Los márgenes de rentabilidad del sector son mínimos, generalmente se remarca un 30%, que últimamente se viene bajando para traccionar ventas. Cuando uno analiza a los grandes formadores de precio, vemos que son quienes compran la mayor cantidad de producción a centros de abastecimiento e imponen el precio en distintas cadenas porque incentivan a que el proveedor del que se abastecen las grandes mayorías incremente el precio de los bienes. Por ejemplo: si yo compro algo a un peso y lo vendo a diez, habilito a la empresa que me lo provee a que aumente los precios (y sus márgenes de ganancia) de sus productos, ya que otros intermediarios lo comercializan a un valor mucho mayor del que sale del centro de abastecimiento.

Frente a la dispersión y el aumento injustificado que se advierte en algunos productos, los programas del Gobierno no son los mejores. Precios Cuidados es una herramienta insuficiente porque solamente está presente en los supermercados e hipermercados. De los mayoristas que hay en Córdoba, solo dos van a trabajar el listado de productos de precios cuidados pero directamente con venta al público. Entonces es muy difícil para el comercio de barrio abastecerse de los productos para poder llegar a sus clientes.

Emergencia alimentaria

Relevamientos del departamento de estadísticas del Centro de Almaceneros concluyen que creció el consumo interanual de hidratos de carbono, teniendo en cuenta la disminución de la comercialización de productos ricos en proteínas. En efecto señalan que incrementó el consumo de pan (pese a los fuertes aumentos), de fideos, arroz, azúcar y aceite. Mientras que perciben una caída en consumo de: pollo, huevos, frutas, verduras, leche y lácteos en general. Los almaceneros señalan que ven con más asiduidad clientes que ya no compran el queso por peso (gramos o kilo), sino que lo hacen por disposición monetaria. Inclusive, hay comercios que optan por no abastecerse de determinados productos porque saben que no se venderán.

La Gerente de la institución que nuclea a los almaceneros cuenta que junto al Colegio de Nutricionistas analizaron “esta realidad” y llegaron a la conclusión de que los valores nutricionales de los alimentos de mayor difusión hoy no satisfacen una dieta rica”. Y advierten que, consecuencia de la crisis económica, las grandes mayorías optan por “productos que llenan más para saciar el hambre”, como puede ser mate cocido y pan, en lugar de frutas que son más saludables.

Por: Facundo Piai - Especial para La Nueva Mañana

lmdiario.com.ar

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