Región Centro

Los empresarios ven tasas “infernales”, con un plan más consistente

Consideran que las tasas afectarán a las Pyme. Pero avalan el déficit cero y el dólar competitivo.

Sección
Empresas
Fecha de publicación
8 de octubre de 2018

Debate, debate, debate. La recesión económica, que va mutando en aguda crisis en el corto plazo, según reconoce el propio Gobierno nacional, genera opiniones divergentes entre economistas y empresarios –cada grupo en su territorio–, en particular por la consistencia, la credibilidad y las consecuencias del plan de cero emisión y cero déficit.

En una semana en la que se conocieron nuevos datos agrios sobre la caída de la actividad industrial y el consumo, y se espera con cierta ansiedad el índice oficial del costo de vida de septiembre, organizaciones empresariales salieron a dar un fuerte respaldo al esquema para contener el dólar y frenar el gasto que brotó de las negociaciones entre el FMI y el equipo que comanda el superministro Nicolás Dujovne.

El apoyo más firme surgió del Foro de Convergencia Empresarial, ámbito en el cual Mauricio Macri abrevó cuando era postulante presidencial.

Esa visión del grupo aglutinante de las principales entidades empresariales (sin la Unión Industrial Argentina) centra su foco en el convencimiento de que tras la enorme saga de errores e improvisaciones en el manejo de la economía, Mauricio Macri al fin encaró un plan de acción macro que parte de algo que se daba por descontado desde el primer día de su gestión y nunca había ocurrido hasta ahora: la reducción del gasto público.

Lo que observan es que con un dólar competitivo y los grandes números estabilizados, el país puede volver a encarar estrategias que contribuyan a reducir el déficit de la balanza comercial mediante el aporte que producirá el campo con sus próximas campañas y el desembarco en mercados globales, con el caso de la carne vacuna, que hoy es una nave insignia.

Para garantizar esa competitividad del tipo de cambio, la nueva gestión del Banco Central aplica lo más parecido a una “tablita” que mantendrá el valor contra la inflación. Tres por ciento de actualización por mes hasta diciembre y 1,83 por ciento a lo largo de 2019. Se llegaría así a las elecciones presidenciales con un dólar no inferior a un rango que va de 46 a 52 pesos.

Ese nivel, vale decirlo, es similar al tipo de cambio real con el que se encontró Néstor Kirchner en 2003, tras la fuerte devaluación de la gestión de Eduardo Duhalde, que permitió luego mantener los famosos superávits gemelos por cuatro años, con creciente nivel de actividad y generación de empleo hasta que el modelo devino populista.

Tasas destructivas

La nueva plataforma genera algún entusiasmo entre los empresarios, de no ser por un dato que desestabiliza en particular a las Pyme: el nivel de las tasas de interés. Los descubiertos bancarios con acuerdos rozan el 90 por ciento anual y su combinación con la retracción en las ventas promete más temprano que tarde dejar un tendal de empresas en crisis. Córdoba no escapa a ello; por el contrario, se le reconoce un fuerte perfil Pyme.

“Hace un año, tenía 160 empleados, ahora estamos en 60 y deberíamos desplazar a 20”, se sinceró un empresario cordobés con un producto de primera necesidad, muy ligado al consumo interno. Incluso un legislador del oficialismo provincial advirtió en el Panal de que una Pyme de cierto tamaño del interior abrió el paraguas y le anticipó “decenas de despidos”.

Ello se suma al goteo de la escala más básica de la economía, allí donde importan poco las regulaciones legales. Es justamente ese el escenario que más preocupa a las autoridades laborales de Córdoba: la reducción de empleo por fuera de los procedimientos preventivos de crisis, porque vulnera al empleado y deja en riesgo al empleador.

La Federación Comercial de Córdoba, a quien nadie puede acusar de neoliberal, se animó a plantear una cierta flexibilidad para mantener los puestos de trabajo en el sector privado mediante la reducción de horas o el trasvasamiento entre actividades.

También la Unión Industrial de Córdoba (UIC) pidió con urgencia a la Secretaría de Industria de la Nación lo que llamó un “escudo protector” contra las consecuencias de las tasas. Horas atrás, el ministro del área, Dante Sica, un economista que conoce a los sectores industriales como la palma de su mano, le metió presión al equipo de Dujovne por esta cuestión.

En septiembre, por ejemplo, Bancor otorgó cinco mil millones de pesos en líneas de créditos para empresas. Es lo que puede. Ese volumen, sin embargo, es como una gota en el mar en un contexto en el que la banca privada está jugada a otros negocios.

Según cálculos del economista Héctor Paglia, hasta el viernes, las Leliq ofrecidas al sistema financiero acumularon intereses por 6.037 millones de pesos y hubo colocaciones a siete días por 435.935 millones de pesos. La tasa superó el 74 por ciento nominal anual, pero la efectiva anual se ubicó en el 108 por cierto, según alertó .

El nivel de las tasas no genera opiniones parejas entre los analistas. ¿Qué es una tasa de interés alta en un contexto inflacionario del 40 o el 50 por ciento como el estimado para este año? La tasa por plazo fijo lució negativa frente a la inflación hasta que el viernes el BCRA empujó a los bancos a llevarla al 52,5 por ciento para grandes colocaciones.

¿Sin salida en el corto plazo, en qué proporción las tasas y la presión salarial podrían trasladarse a los precios? Por el momento, la respuesta a esta pregunta es lo que hace que muchos empresarios no puedan pegar un ojo.

lavoz.com.ar

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