Región Centro

Córdoba: Con telescopios hallan un planetoide anillado

Cariclo es el primero en estar coronado al estilo de Saturno y otros planetas. El trabajo se publicó en la revista “Nature”.

Sección
Educación y Cultura
Fecha de publicación
28 de marzo de 2014

Quizás algún astrónomo se restregó los ojos al ver los datos que recopilaban los telescopios de la Estación Astrofísica de Bosque Alegre (Eaba). Esperaban ver un poderoso apagón, pero en lugar de eso detectaron dos pestañeos.

La incertidumbre duró varias horas. Los cálculos confirmaron lo impensado. Los telescopios habían detectado por primera vez en la historia un asteroide con anillo, al estilo de Saturno.

El descubrimiento se realizó por ocultación estelar. Se esperó a que el asteroide Cariclo pasara delante de una estrella para medir el apagón. De acuerdo a la luz ocultada, se puede saber el tamaño y forma de este objeto menor. La sorpresa fue detectar dos ocultaciones leves, como pestañeos.

“En las horas siguientes, los científicos pensaron que se trataba de un satélite o de una eyección tipo cometaria, pero empezaron a recibir información de otros observatorios con otras detecciones en diferentes regiones alrededor del asteroide. Cuando hicieron los cálculos, todos esos puntos se acomodaron en forma anillo”, 
relata Carlos Colazo, astrónomo aficionado que trabaja en la Eaba, perteneciente a la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Fue una observación colectiva con telescopios de Chile y Brasil. En Argentina, la única detección de los anillos la realizaron los astrónomos cordobeses. Un artículo del hallazgo fue publicado ayer en la revista Nature , lo cual coloca a Córdoba en la vidriera de la ciencia mundial.

“Para la astronomía cordobesa, es un aliciente sin igual. Es un hecho muy significativo este descubrimiento, pues por mucho tiempo Bosque Alegre estuvo casi abandonada, pero logramos recuperarla a pulmón. Es una recompensa fabulosa”, comenta el astrónomo Diego García Lambas, investigador de la UNC y Conicet, que también firmó la publicación.

García Lambas fue el nexo con René Duffard, el astrónomo que coordinó la red de observatorios de Brasil, Chile, Uruguay y Argentina. “Es rosarino, pero estudió en la UNC”, apunta García Lambas, quien también ayudó a determinar el período de rotación del asteroide.

“El descubrimiento obliga a repensar cómo es la dinámica de formación de los cuerpos de un sistema planetario. Nadie había pronosticado algo así, sorprendió a los especialistas. Un Saturno en miniatura no figuraba en las más aventuradas hipótesis de los científicos”, señala Colazo.

El mayor de los centauros

Cariclo tiene 250 kilómetros de diámetro y fue descubierto el 15 de febrero de 1997. Es el asteroide más grande de la familia de los Centauros.

Su órbita está entre 1.800 millones y 2.625 millones de kilómetros de distancia de la Tierra, entre Saturno y Urano, en un helado rincón de nuestro Sistema Solar. Tarda 63 años en dar una vuelta al Sol.

Nueve telescopios sudamericanos detectaron 13 partes del anillo. En Córdoba se usaron dos telescopios. Con el más pequeño (menos de 30 centímetros) se detectaron las dos partes del anillo, aunque con bastante dispersión. Una de esas partes también la detectó el telescopio mayor (1,54 metro) con gran nitidez y contundencia.

Un dato que da idea de la precisión que se requiere para este trabajo: el telescopio mayor no pudo observar la otra parte del anillo. Fue apenas 0,56 segundo, tiempo que necesita la cámara fotográfica del telescopio para cerrar el obturador, leer la imagen y abrir nuevamente el obturador.

El anillo interior tiene un diámetro de 782 kilómetros, mientras que el exterior es de 810 kilómetros. Los anchos son de 7 y 5 kilómetros y sus espesores son de 2,5 y 0,3 kilómetros, respectivamente. Entre los anillos hay un espacio vacío de 8,5 kilómetros.

La configuración de los anillos hace pensar que Cariclo guardaría otra sorpresa. “Además de los anillos, es muy probable que Cariclo tenga al menos una pequeña luna esperando ser descubierta”, destaca Felipe Braga-Ribas, astrónomo del Observatorio Nacional de Río de Janeiro (Brasil) y principal autor del trabajo.

La fuerza de gravedad de esta miniluna actuaría como un pastor que retendría y ordenaría los escombros que forman los dos anillos.

Se especula que el anillo ya existía cuando el asteroide migró desde la región más exterior del Sistema Solar hasta su órbita actual. Su origen pudo ser el impacto de algún asteroide con el mismo Cariclo.

De ser así, estaríamos presenciando una escena a escala de cómo se formó la Luna.

Se cree que hace más de 4.500 millones de años un planeta errante del tamaño de Marte chocó con la prototierra y creó un disco de escombros o un anillo a su alrededor. Durante millones de años estos restos se fueron apelmazando hasta formar nuestro satélite.

El club de los anillos

Cuatro gigantes. Los planetas gigantes gaseosos Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno tienen anillos. Ahora se suma el pequeño Cariclo.

El famoso. Saturno es el más famoso. Tiene siete anillos con un ancho total de 275 mil kilómetros, la distancia que hay entre la Tierra y la Luna. En 1610, Galileo los observó pero pensó que eran dos grandes lunas. Cinco décadas después, Christiaan Huygens se dio cuenta de que eran anillos.

Urano. Al igual que con Cariclo, los anillos de Urano se descubrieron de casualidad y por ocultación estelar en 1977.

En primer plano. En la década de 1980, las sondas Voyager pudieron confirmar los anillos de Urano y también detectaron que Júpiter y Neptuno eran anillados.

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