Región Centro

Entre Ríos: "la productividad científica y técnica de la provincia es endeble"

El ingeniero Jorge Gerard, rector de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), habló de “asimetría” con respecto a los centros científicos de Santa Fe y Córdoba.

Sección
Educación y Cultura
Fecha de publicación
18 de agosto de 2014

Fue la nota autocrítica más relevante de cuanto se dijo sobre la realidad universitaria provincial. Aunque resaltó la oferta académica de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) -a tono con el discurso articulado por los rectores que hablaron en el Teatro Gualeguaychú- Gerard apuntó: “Tenemos que ser conscientes que la productividad científica y técnica de la provincia de Entre Ríos es endeble”.

El rector de la UNER sostuvo que a Entre Ríos le cuesta remontar una situación de rezago con respecto a provincias hermanas las que, con más tradición en el nivel superior, tienen más capital científico y llegan a capturan recursos humanos autóctonos.

Jorge Gerard trazó su diagnóstico como panelista en el encuentro de rectores de universidades radicadas en la provincia que tuvo lugar en la ciudad, el pasado 7 de agosto, organizado por la municipalidad de Gualeguaychú, para debatir sobre el rol de las casas de altos estudios en el desarrollo regional.

En la ocasión también expusieron el bioingeniero Aníbal Sattler, rector de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER); el doctor Héctor César Sauret, rector de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU); y la ingeniera María Estela Meier, decana de la Facultad Regional Concepción del Uruguay de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

¿Por qué razón Entre Ríos tiene el aparato científico menos desarrollado de la Región Centro? Una de las razones, según Gerard, es la constitución tardía de las universidades en territorio entrerriano.

En efecto, mientras que Santa Fe y Córdoba han sido tradicionales polos educativos, con trayectoria institucional en el mundo académico, al punto que los entrerrianos que optaban por un titulo de grado históricamente completaban sus estudios en esos lugares, aquí la vida universitaria empezó recién en la década del ‘70.

Hay que pensar que la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) es la más antigua del país y la cuarta fundada en América, en 1613. El apodo de ‘La Docta’ con que se conoce a Córdoba, se debe a que durante más de dos siglos fue la única universidad del país.

Por otro lado, la Universidad Nacional del Litoral (UNL), una de las más importantes de Argentina, fue creada en 1889, aunque fue elevada a universidad nacional en 1919 por el presidente Hipólito Irigoyen.

En Entre Ríos, en cambio, la creación de unidades académicas arranca en 1970. Ese año, por ejemplo, la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), creó y puso en funcionamiento las delegaciones Paraná y Concepción del Uruguay.

En 1973, la Sociedad Educacionista ‘La Fraternidad’, una entidad de carácter privado, fundó la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU). Además en ese año se creó la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER). La casa de altos estudios más joven es la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), instituida en 2001.

• Asimetría

Según el rector de la UNER, además de la juventud de los centros universitarios entrerrianos, la provincia ha sido discriminada científicamente durante muchos años.

“Aquí ha habido una ausencia notoria del sistema científico por razones geopolíticas, por cuestiones políticas, o por razones difíciles de descifrar”, sostuvo en su exposición en el Teatro.

Gerard se refirió a la falta de “participación activa”, en el tratamiento de la problemática entrerriana, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), aunque aclaró que esto ha empezado a cambiar en los últimos años.

“Estamos, objetivamente, en un nivel de asimetría si nosotros nos comparamos con las provincias hermanas de la Región Centro”, indicó el académico.

“Las inversiones millonarias que existieron en los últimos años en Santa Fe y en Córdoba, instaurando allí equipamiento de alta tecnología e importantes proyectos de investigación, nos puede alegra a todos los argentinos. Pero en realidad a nosotros, como iniciadores de este proceso de ciencia y técnica en la provincia, nos perjudica”, declaró.

Y tiene un efecto adverso para Entre Ríos, aclaró, porque “muchos de nuestros jóvenes que se forman en nuestras Universidades, terminan trabajando en esos centros de investigación. Además, miles de estudiantes de nuestra provincia, que no han tenido en el territorio una oferta educativa que los atraiga, se forman en otros lugares, al tiempo que se quedan trabajando afuera”.

Gerard sostuvo que tanto en Santa Fe como en Córdoba se ha invertido mucho en los centros de investigación de las casas de altos estudios, que intentan combinar la formación de recursos humanos y la transmisión de conocimiento con vistas al desarrollo productivo local y regional.

“Por lo tanto -precisó-, tenemos que ser conscientes que la productividad de ciencia y técnica propia en Entre Ríos es endeble. En este sentido, deberíamos consensuar entre todos el fortalecimiento de estos procesos de radicación de recursos humanos en la provincia”.

Sobre el particular reflexionó: “No hay posibilidades de desarrollar la investigación sin recursos humanos. Podemos disponer de la mejor tecnología, pero la formación de los recursos humanos no se improvisa y lleva su tiempo. Además, estos investigadores deben estar comprometidos con el desarrollo local”.

• La clave: los recursos humanos

El rector de la UNER, para abonar su teoría de que Entre Ríos debe hacer esfuerzos para achicar la brecha científica con otros centros académicos regionales, enfatizó que se necesita continuidad en el tiempo para formar investigadores entrerrianos, que apliquen su conocimiento al desarrollo provincial.

“Estos procesos de formación humana llevan entre 10 y 20 años. Por ejemplo, para que un alumno que ingrese a la universidad en 2015, se forme como investigador y pueda liderar un proyecto de investigación, tenemos que esperar por lo menos hasta el 2025. Esto porque son 6 años de formación profesional y 4 más de doctorado que es lo que da la formación científica”, graficó.

Al respecto, resumió: “Lo que no se hizo antes, tenemos que ser conscientes que no lo tenemos. Y esto (formación de recursos humanos) no se reemplaza con aportes de fondos, construcción de obras, o disposición de nuevas tecnologías. Si no hay recursos humanos, no hay desarrollo de la investigación”.

Gerard compartió con el resto de los rectores que expusieron en el Teatro Gualeguaychú que la clave en este mundo globalizado, donde la ciencia y la técnica son el motor del desarrollo económico y social, la energía que lo mueve son las ideas transformadoras.

Al respecto, los rectores hicieron hincapié en que el desafío de las universidades radicadas en la provincia es apostar por la innovación, producto de la investigación, teniendo como preocupación especial resolver desde el plano científico las necesidades prácticas de la sociedad entrerriana.

• Reflexión del ministro

Tras elogiar la iniciativa de Gualeguaychú de constituir un polo educativo en el predio del ex Frigorífico, el ministro de Educación de la Provincia, José Lauritto, que hizo el cierre del panel sobre educación superior, teorizó acerca de la declinación entrerriana y planteó la falta de oferta académica como variable explicativa.

“Entre Ríos fue una provincia fundante de la Nación Argentina. Tuvo en su suelo los primeros colegios laicos del país: la Escuela Normal de Paraná y el Colegio Nacional del Uruguay. Y en el primer censo nacional era la tercera provincia en cantidad de población. ¿Qué nos ha ocurrido, porque en realidad hoy tenemos 1,3 millón de habitantes y somos una de las provincias que creció menos en población que la media nacional (7,8% sobre la media de 10%)?”, reflexionó el funcionario.

Lauritto consideró que una de las razones de la falta de dinamismo poblacional, asociado a la expulsión juvenil, está relacionado estrechamente con el subdesarrollo de la oferta académica y científica.

“Una de las principales razones del desarraigo fue que no éramos capaces de generar nuestros recursos intelectuales propios”, sentenció, al tiempo que destacó el esfuerzo que hacen las universidades instaladas en Entre Ríos “para empezar a revertir esta historia”.

En otra parte, el ministro explicó: “Hace 50 años no teníamos vías físicas de comunicación que nos conectaran con el resto del país. Y tampoco teníamos universidades en suelo entrerriano. Y son esos centros la primer puerta de salida cuando, después del secundario, los adolescentes deciden su futuro”.

Lauritto comentó que hoy en Entre Ríos egresan de las escuelas secundarias entre 13 mil y 14 mil alumnos cada año, a la par que señaló que entre las tres universidades públicas, y las tres privadas que operan en el territorio, concentran una población de 50 mil estudiantes.

De esa población, aclaró, no todos son entrerrianos, ya que se forman en Entre Ríos jóvenes de otras provincias y del exterior, “como es el caso de la Universidad Adventista del Plata, donde hay estudiantes de 56 nacionalidades”, apuntó.

Por último, el ministro de Educación razonó: “Es inimaginable una realidad entrerriana sin las universidades. Dicho esto, nosotros los ciudadanos ¿qué les podemos pedir a esas casas de altos estudios? Pues, conocimiento científico, innovación productiva y desarrollo tecnológico”, publicó El Día de Gualeguaychú. (APFDigital)

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