Región Centro

Córdoba tiene más de 2000 sitios arquelógicos

Sección
Educación y Cultura
Fecha de publicación
27 de agosto de 2015

Investigadores de la UNC y de la UNRC censaron este patrimonio de la provincia. El crecimiento urbano y quienes saquean los yacimientos históricos (huaqueros) son las principales amenazas de estos espacios y objetos que requieren protección del Estado.

Durante mucho tiempo, Córdoba no estuvo en el mapa arqueológico del país. Primero fueron los pueblos cazadores y recolectores de la Patagonia y luego, las culturas del noroeste argentino. Pero la provincia siempre estuvo al medio y olvidada.

Justamente, la riqueza arqueológica cordobesa está en ser una región de transición. Y el testimonio más contundente es la existencia de 2.017 sitios, según un relevamiento fue realizado por investigadores del Museo de Antropología de la Universidad Nacional Córdoba (UNC) y de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC).

El trabajo forma parte del proyecto de Ordenamiento Territorial de los Espacios Rurales de Córdoba, integrado por varias capas de información geológica, hídrica y urbanística, entre otros datos.

“La base de datos se construyó con todos los sitios que ya fueron investigados y de los que se publicó algún trabajo. Pero sabemos que en las diferentes regiones, los habitantes conocen de otros sitios que no fueron estudiados”, dijo Roxana Cattaneo, coordinadora del trabajo.

Un sitio arqueológico es un lugar donde se puede probar que hubo ocupación humana en el pasado. Puede ser desde las ruinas de una casa hasta instrumentos de piedra, como un mortero o puntas de flecha.

La gran mayoría son sitios prehispánicos, aunque también se incluyeron los fortines en el sur provincial y los monumentos históricos como las construcciones jesuíticas. Los hallazgos están concentrados en las zonas norte y noroeste de Córdoba.

“Hay una mezcla de dos realidades, en el norte y noroeste hubo más investigaciones y más aldeas que perduraron hasta la llegada de los españoles. Pero por otro lado, hubo un nulo interés por investigar la región pampeana debido a una idea errada de que se trataba de un área despoblada y sólo ocupada durante los malones por pueblos patagónicos”, señaló Cattaneo.

Y agregó: “En realidad, en esa zona vivían pueblos nómades que dejaron pocos rastros arqueológicos. Y además son suelos que no visibilizan estos restos ya que son sedimentarios. Los sitios que hay están muy enterrados”.

Además del relevamiento bibliográfico, durante cuatro años de trabajo se realizaron algunas visitas a sitios menos conocidos para corroborar su estado y existencia. También visitaron los museos de muchas localidades donde resguardan algún material y conocen las ubicaciones de los sitios.

“Muchos sitios están en riesgo porque se encuentran muy cerca de los centros urbanos. También hay riesgo por los huaqueros, las personas que roban restos arqueológicos para venderlos”, aseguró Cattaneo.

De hecho, la base de datos que se dio a conocer no tiene los puntos exactos donde se encuentran los sitios para evitar este problema. La ubicación precisa fue entregada a la Agencia Córdoba Cultura, el organismo que debe asegurar la conservación de estos espacios.

Tomar conciencia

Marcel Zak, investigador de la UNC y coordinador de los 10 grupos que trabajaron en el ordenamiento territorial de provincia, aseguró que lo primero que debería hacerse con esta información es tomar conciencia de que existe.

“Este proyecto sirve para eliminar excusas. Las excusas son que, como no hay datos, el Estado no puede administrar y proteger el patrimonio. Ahora ya no hay excusas.

Además, esta base de datos debería actualizarse a medida que se van descubriendo nuevos sitios”, indicó.

Desde la Agencia Córdoba Cultura, informaron que están corroborando en el campo la existencia de todos estos sitios. Además de dar fe pública, los responsables del patrimonio provincial deben realizar un informe y, si el lugar lo requiere, declararlo zona protegida o bien recuperar el material y ponerlo a resguardo.

Sin fechas

Cattaneo se sorprendió por la escasez de datación de los sitios. “Hay apenas 115 dataciones absolutas y sólo tres corresponden a objetos de entre siete mil y 11 mil años de antigüedad (el período donde aparecen los primeros pobladores de América)”, detalló.

En muchas de las otras dataciones no hay un contexto arqueológico importante como para poder avanzar en su estudio. La arqueóloga explica que la disciplina en Córdoba tuvo un período de olvido, porque en la provincia no había tradición arqueológica hasta la creación de la carrera, hace pocos años.

“Además, Córdoba siempre estuvo en el medio, en términos arqueológicos. Hubo una primera época en donde la investigación se centró en los pueblos cazadores y recolectores de la Patagonia, de la mano de los trabajos de Florentino Ameghino. Cuando su teoría de que el hombre se originó en Sudamérica se cae, los arqueólogos comienzan a estudiar el noroeste argentino”, explicó./La Voz del Interior

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