Región Centro

Córdoba: En 14 años se quemaron 657 mil hectáreas de sierras

Sección
Medio Ambiente
Fecha de publicación
14 de septiembre de 2015

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba más concretamente del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (Idea) del Conicet, radicado en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) logró determinar la cantidad de hectáreas que se quemaron en Córdoba con los incendios ocurridos entre 1999 y 2013.

Y de acuerdo con los resultados, la cifra asusta y mucho. En ese período, unos 14 años, se perdieron en nuestra provincia 657.000 hectáreas de sierras.

En el período analizado, las llamas alcanzaron al 36,2% de las Sierras Chicas (294.174 ha); al 27,6% de las Sierras Grandes (161.617 ha); al 35% de las Cumbres de Gaspar y al 14,8% de las Sierras del Norte. En total, el 27,1% (657.689 ha) del paisaje de esos sistemas resultó afectado, señala el estudio publicado este jueves por el portal Unciencia.

Las Sierras Chicas –que comprenden Carlos Paz al sur, Ascochinga al norte, la Cumbre al oeste y Colonia Caroya al este– son por mucho las que más sufrieron el impacto de esos eventos. El peor año fue 2003, cuando el fuego se extendió casi 60 mil ha con más de 160 incendios.

Laura Bellis, directora del equipo de investigación, destacó este aspecto: “El fuego y los grandes incendios están presentes en todos los sistemas serranos, pero fueron los ocurridos en las Sierras Grandes, en 2013, los responsables de mayor superficie quemada y los que más difíciles fueron de controlar”.

¿Por qué Sierras Chicas es la región con mayor índice de incendios? En este aspecto hicieron foco los especialistas de la UNC, mediante la elaboración de mapas de riesgos a partir de la información satelital.

En la identificación de las zonas de riesgo confluyen muchas variables. Las biológicas, como la cantidad y clase de vegetación de la zona, que indican la cantidad de “combustible” disponible. También las topográficas, relacionadas al suelo: una pendiente muy pronunciada ayuda a que las áreas en llamas se propaguen.

Interviene asimismo la orientación de la ladera, porque a partir de su dirección puede recibir mayor o menor radiación solar; y los aspectos hidrológicos, como la distancia de ríos y arroyos, que funcionan como cortafuegos.

Viviendas en peligro. “Una modalidad actual de urbanización es la construcción de casas en los bosques, rodeadas de vegetación natural. Pero en muchos sitios, debido a los riesgos de incendios, la población está comprometiendo las edificaciones y su propia vida”, alertan los especialistas.

Un trabajo que próximamente publicará el equipo del Idea trazó un mapa de estas zonas que unen las ciudades y los paisajes serranos, llamadas de “interfase urbano rural” (IUR), en las Sierras Chicas. En él identificaron casas ubicadas en espacios de alto riesgo. “Vimos que había 459 viviendas instaladas en las zonas de los incendios ocurridos en 2013, y el 79% estaban dentro de la zona de IUR”, puntualizó Argañaraz.

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